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5 momentos históricos que marcaron el curso de la educación latinoamericana

29/11/2016

Resumen del texto "Políticas Públicas y Gestión Educativa en América Latina: Discurso Global y Realidades Locales", de Benno Sander.

 

 

Benno Sander, en su texto Políticas Públicas y Gestión Educativa en América Latina: Discurso Global y Realidades Locales, hace una reflexión con el objetivo de examinar la experiencia latinoamericana en materia de políticas públicas y gestión educativa en el contexto internacional.

 

Para tal efecto, selecciona cinco momentos y movimientos que influyeron en los destinos de la educación latinoamericana a lo largo de los últimos siglos:

 

 

1. La colonización

 

Ese movimiento histórico de la humanidad está asociado a poderosos procesos de expansión y mundialización. Expansión de la propiedad y del comercio, expansión del poder, expansión de la fe. En otras palabras, conquista económica, conquista política, conquista cultural.

 

En el campo específico de la educación, el transplante de los conocimientos, valores y prácticas sociales se efectuó a través de una política de educación pública, encomendada a los misioneros ibéricos, transmisores naturales de la cultura latina.

 

En las colonias ibéricas de América, la política educativa era una réplica de la política adoptada por las monarquías europeas.

 

La creciente conciencia de la falta de una tradición pedagógica latinoamericana y la ausencia de una política de educación popular comprometida con la formación para la ciudadanía y la defensa de la soberanía nacional, están en el centro de los movimientos preparatorios de la emancipación de los países latinoamericanos en el siglo XIX.

 

 

2. La independencia política

 

El segundo momento de esta historia educativa llegó con la independencia política de los países, bajo la influencia de los ideales liberales de Europa y de los Estados Unidos de América. Las orientaciones filosóficas, que fermentaron con los movimientos que nos conducirían a la independencia, dejaron su marca permanente en las instituciones sociales, incluida la educación.

 

Con el desarrollo de la educación pública y la luz de los principios positivistas importados de Europa, los Estados nacionales adoptaron en esa época poderosos instrumentos de control central y uniformidad de enseñanza. Las escuelas procuraban transmitir un contenido universalista a través de un currículo enciclopédico; preconizaban una metodología esencialmente empírica, y adoptaban prácticas fundamentalmente normativas de organización y gestión de los sistemas educativos y las instituciones escolares.

 

El positivismo también iluminó las teorías clásicas de administración concebidas y adoptadas en la aurora del siglo XX. El discurso global que entonces inspiraba las ciencias sociales y la administración pública y empresarial influyó la producción intelectual de muchos de los primeros teóricos de la administración escolar durante varias décadas.

 

 

3. La Escuela Nueva

 

El tercer momento echó raíces a partir de la tercera década del siglo XX. Se trata de la época de la Escuela Nueva, de carácter progresista y pragmático, protagonizada inicialmente por John Dewey en Estados Unidos.

 

Los movimientos de la renovación educativa que en esa época se multiplicaron en América Latina son síntomas de la conjunción histórica de una serie de factores de desarrollo económico, progreso social y madurez política. La Escuela Nueva es una referencia obligatoria de una visión de educación pública comprometida con la promoción y la defensa de los intereses nacionales en el ámbito internacional.

 

 

4. La economía de la educación

 

El cuarto momento es el de los economistas que se dedicaron a la economía del desarrollo, de la administración y de la educación.

 

En América Latina, el enfoque económico estuvo subyacente en los procesos de modernización de la administración pública en las décadas de los 60 y 70.

 

Uno de los rasgos característicos de la etapa desarrollista fue la convicción optimista de que la educación era el primer factor de crecimiento económico, el principal instrumento de progreso técnico y un poderoso medio de selección y ascenso social. Como resultado del esfuerzo económico de aquella época, hubo, sin dudas, un significativo progreso en la educación latinoamericana, especialmente en términos de crecimiento cuantitativo de escuelas, colegios secundarios, universidades, matrículas y número de graduados. Los hechos demostrarían que la inversión en la educación no había producido los dividendos esperados en términos de crecimiento económico y progreso tecnológico y, mucho menos, en términos de desarrollo humano sostenible con equidad social.

 

La evaluación histórica revela que el valor económico es una dimensión importante, pero no suficiente, de las políticas públicas y la gestión de la educación. Lo que le faltó a la fase desarrollista de la educación latinoamericana fue un compromiso prioritario con la formación para la ciudadanía, con la defensa de los derechos humanos y con la democracia y la participación popular. Esta conclusión introduce a un nuevo momento.

 

 

5. La construcción democrática

 

El quinto momento es el de la democracia. Fue en esa época que floreció un nuevo pensamiento latinoamericano en el área de las ciencias sociales, una especie de antítesis política de la tesis desarrollista. En el campo de la educación, uno de los mayores protagonistas fue Paulo Freire, quien comenzó a desarrollar en la década de los años 60 una de las más audaces obras pedagógicas producidas en el siglo XX y que hoy constituye una referencia obligatoria para los estudiosos de la educación internacional.

 

En esa etapa se registró un esfuerzo crítico significativo para evaluar la experiencia de organización y la administración de la educación. Así también para ensayar nuevas perspectivas teóricas y nuevas prácticas de gestión educativa.

 

 

Adaptado de

 

SANDER, B. (2011). Políticas Públicas y Gestión Educativa en América Latina: Discurso Global y Realidades Locales. Pensamiento Educativo. Revista de Investigación Educacional Latinoamericana, 31(2), 13-30.

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