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Orientaciones para elaborar un plan de asesoría

14/02/2018

 

Como se indica en la Guía académica del sustentante para la evaluación del desempeño del personal docente con funciones de asesoría técnica pedagógica al término de su periodo de inducción 2017: Educación Básica (CNSPD, 2017), elaborar y poner en marcha un plan de trabajo de asesoría requiere en primera instancia, seleccionar a un docente que labore en un centro de la zona escolar en que el asesor técnico pedagógico desempeñe su función.

 

Posteriormente, de acuerdo con su área de especialidad, el asesor deberá integrar un conjunto de acciones vinculadas lógicamente entre sí, tales que irán orientadas al propósito de la asesoría.

 

En la estructura de un plan de trabajo de asesoría se debe incluir un diagnóstico, indicar cuáles serán los objetivos, realizar el diseño de la intervención (las acciones), enumerar los recursos que se van a utilizar, así como describir cuáles van a ser las estrategias de seguimiento.

 

 

Conocer el contexto para conformar un diagnóstico

 

El diagnóstico requiere llevar a cabo un proceso de recopilación, así como el análisis de los datos obtenidos mediante la aplicación de diferentes herramientas o instrumentos, para poder identificar necesidades de atención (problemáticas) en cuanto a los procesos de enseñanza y aprendizaje que tienen lugar en el centro educativo, y que a su vez, serán el foco al que se van a dirigir las acciones de apoyo, acompañamiento y asesoría académica del ATP.

 

 

Elegir las herramientas e instrumentos para determinar las necesidades de asesoría

 

Para obtener datos confiables, que construyan un diagnóstico objetivo, se recomienda utilizar diversas fuentes de información. Entre estas se pueden considerar los resultados de evaluaciones tanto internas como externas del centro educativo, planificaciones didácticas, evidencias de las producciones de los alumnos, visitas de aula, observaciones de clase, etcétera. Así pues, no hay que dejar de tener en cuenta las características y condiciones de la escuela y del contexto sociocultural en que esta se ubica, así como la opinión y observaciones que el propio docente pueda aportar sobre todos estos rubros.

 

 

Interpretar los datos para definir objetivos

 

Una vez aplicados los instrumentos y herramientas, haber considerado los elementos contextuales del centro educativo y de la comunidad, y haber escuchado la percepción, inquietudes y expectativas del docente, se tendrán suficientes datos para poder determinar con certeza, cuáles son las necesidades o áreas de oportunidad que requieren ser atendidas, para coadyuvar con el logro de la mejora educativa.

 

Entre estas se podrán encontrar, por citar algunos ejemplos: falta de congruencia entre la planificación didáctica y su implementación en el aula; actividades y estrategias poco diversificadas conforme a las necesidades, características, estilos, ritmos o barreras de aprendizaje que presenten los alumnos o desconocimiento de estos; insuficiente comprensión del Plan y Programa de estudios vigente; ausentismo e impuntualidad; falta de registros que den cuenta de los avances o dificultades de los alumnos; estrategias de evaluación poco objetivas; y utilización escasa o inadecuada de material didáctico para el apoyo de los aprendizajes.

 

Con base en las necesidades de asesoría detectadas, se plantearán objetivos que definan y prioricen lo que se pretende lograr, los cuales deben ser específicos, medibles y factibles. A partir de estos, el asesor y el docente podrán colaborar en el diseño y desarrollo de estrategias específicas de atención al rezago observado en los alumnos, así como de reflexión crítica sobre la práctica y el desarrollo profesional del docente.

 

 

Diseñar la intervención de la asesoría

 

En esta etapa corresponde establecer y definir la secuencia de acciones de apoyo, asesoría y acompañamiento al docente. En éste sentido se puede ofrecer sugerencias al docente, establecer acuerdos y compromisos, elaborar secuencias didácticas de manera conjunta, concertar reuniones para promover en el docente la reflexión sobre su práctica educativa y cómo mejorarla, definir estrategias de evaluación formativa para los alumnos y analizar los documentos curriculares, entre otras.

 

En todo caso, es importante contemplar la organización del espacio y del tiempo, así como los materiales necesarios para el desarrollo de las acciones. Así también las acciones y mecanismos que van a garantizar el seguimiento a las estrategias implementadas, como pueden ser registros de visitas al aula, bitácoras de reuniones de trabajo, reportes de análisis de evidencias, calendarios de reuniones periódicas, formatos de evaluación de estrategias, etc.

 

 

Referencias

 

COORDINACIÓN NACIONAL DEL SERVICIO PROFESIONAL DOCENTE. 2017. Etapa 2. Proyecto de Intervención del Asesor Técnico Pedagógico [Abstract]. En Guía académica del sustentante para la evaluación del desempeño del personal docente con funciones de asesoría técnica pedagógica al término de su periodo de inducción 2017: Educación Básica (pp. 23-26). Ciudad de México. SEP.

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