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Reconocer la depresión en niños y adolescentes

12/03/2018

 

La depresión es un problema de salud mental grave que aqueja tanto a adultos, como a niños y adolescentes. Puede producir tristeza constante y pérdida de interés por realizar actividades cotidianas. Así también, afecta la manera de pensar, sentir y comportarse de quien la padece, y provoca problemas emocionales, funcionales y físicos.

 

No se trata de una debilidad o algo que pueda superarse a base de fuerza de voluntad. Por el contrario, es una situación que puede tener consecuencias graves si no se atiende adecuadamente. En la mayoría de los casos, los tratamientos con medicación y terapia psicológica son altamente efectivos para disminuir o erradicar los síntomas.

 

La depresión en niños y adolescentes suele estar acompañada por cambios de actitud y comportamiento, que pueden ser distintos a los que se manifiestan en adultos. Problemas en la escuela, disminución del desempeño académico y dejar de disfrutar actividades que por lo general les gustaban, pueden ser consecuencias de un trastorno en su salud mental.

 

Así pues, existen cambios emocionales o de comportamiento a los que se debe prestar atención inmediata, al tratarse de potenciales síntomas de depresión en el niño o el adolescente.

 

 

Cambios emocionales

 

  • Sentimientos de melancolía o tristeza la mayor parte del tiempo.

  • Sentirse desesperanzado o vacío.

  • Irritabilidad frecuente, con estallidos repentinos de ira.

  • Frustración o ira, incluso por cuestiones menores.

  • Falta de interés o gusto por actividades que por lo general le gustaban.

  • Falta de interés en las relaciones con familiares o amigos, o conflictos con estos.

  • Baja autoestima.

  • Sentimientos de culpa o desprecio por sí mismo.

  • Fijación en errores pasados, sentimientos exagerados de culpa o autocrítica.

  • Sensibilidad extrema a la crítica, al rechazo o al fracaso, y necesidad de constantes muestras de aprobación, amor y apoyo por parte de los demás.

  • Dificultad para pensar, concentrarse, tomar decisiones y recordar cosas.

  • Sensación permanente de que la vida y el futuro son deprimentes y desalentadores.

  • Pensamientos frecuentes sobre la muerte, el morir o el suicidio.

  • Inseguridad y sentimiento de que no puede hacer nada bien.

 

 

Cambios de comportamiento

 

  • Accesos de llanto sin motivo aparente.

  • Cansancio o falta de energía la mayor parte del tiempo.

  • Insomnio o dormir demasiado.

  • Cambios en los hábitos alimenticios: falta de apetito y adelgazamiento; constantes antojos y aumento de peso.

  • Consumo de alcohol o drogas.

  • Agitación o inquietud, por ejemplo caminar de un lado a otro, retorcerse las manos o ser incapaz de permanecer quieto.

  • Lentitud para razonar, hablar y realizar movimientos corporales.

  • Quejas frecuentes de dolores de cabeza o de estómago y otros malestares corporales, sin causa aparente.

  • Alejamiento de familiares y amigos, para pasar más tiempo a solas.

  • Desempeño escolar deficiente o inasistencia frecuente a clases.

  • Aspecto descuidado.

  • Estallidos de ira, comportamiento problemático o riesgoso, u otras manifestaciones de mala conducta.

  • Autolesiones, por ejemplo cortes, quemaduras y perforaciones o tatuajes excesivos.

  • Consumo de alcohol o drogas.

  • Planes o intentos de suicidio.

 

 

Trastornos asociados

 

Los niños o adolescentes con depresión también pueden presentar otros trastornos:

 

  • Trastorno de ansiedad.

  • Trastorno de déficit de atención con hiperactividad (TDAH).

  • Trastorno bipolar.

  • Trastorno obsesivo compulsivo.

  • Trastornos alimenticios como bulimia y anorexia.

 

 

Cuándo acudir al médico

 

Si bien los altibajos en el estado de ánimo forman parte de la vida de los niños y jóvenes, cuando estos síntomas perduran por más de dos semanas o comienzan a afectar su desempeño en la vida diaria, será pertinente buscar a un consejero, terapeuta, psicólogo o psiquiatra capacitado para trabajar con niños o adolescentes. Si no se está seguro a cuál de estos profesionales acudir, se puede consultar al médico familiar, quien posterior a un examen podrá derivar al paciente a la opción más adecuada para atender su caso.


Asimismo, para complementar su diagnóstico, el médico puede solicitar hablar con familiares o maestros del niño o adolescente. Estas personas a menudo pueden aportar información que ayude a identificar los signos del padecimiento.

 

La depresión normalmente no desaparece por sí sola, sino que por el contrario, tiende a empeorar o a provocar otros problemas si no se trata.

 

Probablemente, la más grave consecuencia que puede tener la depresión es el suicidio. Se recomienda ponerse en contacto con los servicios de emergencia, o con un especialista en salud mental, si se detecta cualquier indicio de que el niño o adolescente pueda atentar contra sí mismo.

 

 

Cuáles son las señales de alerta de suicidio

 

El suicidio a menudo está asociado a la depresión, por lo que nunca se debe ignorar una amenaza o intento de este tipo. Llame de inmediato a los servicios de emergencia o a alguna línea que atienda este tipo de casos, si está preocupado por la posibilidad de que su hijo o familiar esté pensando en quitarse la vida, especialmente si le observa:

 

  • Regalar pertenencias a los demás.

  • Despedirse de familiares y amigos.

  • Hablar de la muerte o de cometer suicidio.

  • Escribir sobre la muerte o el suicidio.

  • Manifestar cambios significativos en su personalidad.

  • Correr riesgos importantes.

  • Aislarse o desear estar solo.

 

 

Referencias

 

Berger F. K. MedlinePlus. Reconocimiento de la depresión en los adolescentes. MedlinePlus.

Traducción y localización realizada por: DrTango, Inc.

Recuperado de

https://medlineplus.gov/spanish/ency/patientinstructions/000648.htm

[Consultado en marzo de 2018]