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La oscuridad parece viva: sufrir parálisis del sueño

21/03/2018

 

"Para muchos, el sueño está lleno de cosas peores que las pesadillas."

 

 

NIGHT-MARE (pesadilla) sustantivo: Fines del siglo XIII, inglés medio (denota pensamiento macabro que afecta a la persona dormida y la sofoca): deriva de "night" (noche) y "mare" en inglés antiguo "incubus" (incubo).

 

 

Todo empezó hace como diez años, cuando mi novia me contó de cómo a veces despertaba en medio de la noche sin poder respirar ni moverse. Ella dijo que le parecía que había una presencia maléfica en la habitación y que la atormentaba. Luego despertaba y era como si todo hubiera sido un sueño. Me contó eso y no supe cómo interpretarlo, así que no le di importancia.

 

Una noche, justo cuando empezaba a dormirme, sentí que el cuerpo se me volvía sumamente pesado. Fue como si me durmiera y despertara en ese mismo instante. Empecé a sentir un hormigueo en todo el cuerpo. Sentí como si pesara mucho, como si algo tirase de mí. Oí un sonido. No provenía de fuera de mi cabeza, sino desde dentro. Parecía el sonido de una lavadora; como el de algo que se azotara contra la pared. Me aterré.

 

Sentí que enloquecía: empecé a ver cosas (fue realmente extraño). Era como ver colores diferentes; como un espectáculo de luz láser o algo así. Sentía que volaba a través de una distorsión del espacio-tiempo y los colores se disparaban contra mí. De pronto descubrí que tenía cero control sobre mi cuerpo y por más que lo intentaba, no podía mover los brazos, ni las piernas, ¡nada! Fue ahí cuando entré en pánico; no sabía qué pasaba. ¿Había muerto acaso?

 

Finalmente decidí que iba a reunir todas mis fuerzas, para rodar hacia el lado en el que se encontraba mi novia, con la esperanza de hacer que se despertara. Fue así que con el último esfuerzo desesperado que me quedaba, giré el cuerpo. Entonces desperté.

 

Me di cuenta de que seguía acostado en la misma posición, como si nada de lo anterior hubiera sucedido. Me sobresalté; ¿qué había sido aquello? Después de eso fue cada noche por alrededor de un mes. No podía procesarlo, así que finalmente decidí contárselo a mi novia.

 

Le dije: "Esto es lo que me pasa. Debo ir al médico. Creo que tengo apoplejías; como pequeños ACV, o convulsiones". Y entonces ella respondió: "No. Eso es exactamente lo que me pasa a mí. Es lo que intenté decirte".

 

Jeff R.

St. Louis, Michigan

 

 

El documental The Nightmare (2015) (La Pesadilla, en español), dirigido por Rodney Ascher, cuenta la historia de ocho personas y lo que les aguarda en la oscuridad.

 

De acuerdo a un artículo publicado por Stars Insider (2017), la parálisis del sueño es un trastorno que afecta a gran parte de la población mundial y tristemente no tiene cura.

 

 

Cuando tenía veintitantos, sufrí una separación muy difícil. Estaba mal, porque me habían roto el corazón. Por aquel entonces empecé a dar clases y estaba muy estresada por eso. Una noche vi una figura oscura junto a la biblioteca, y no me podía mover. Estaba aterrada. Pensé que alguien había entrado al departamento.

 

En ese tiempo vivía con una compañera, en el último piso de un edificio en la Calle 4, y era muy fácil entrar a este. La puerta de la terraza no tenía llave, así que pensé: "¡Diablos, entró alguien!". Estar acostada allí y sin poder moverme; intentarlo y no conseguirlo: ¡absolutamente aterrador!

 

Kate A.

Ney York, New York


 

Sucede cuando la persona retoma su conciencia, antes de restablecer el control total de sus funciones motoras al despertarse.

 

De modo que el cerebro continúa tan activo como si se estuviera en un sueño profundo, mientras que los ojos permanecen abiertos. Se está despierto, pero no es posible moverse, lo cual produce una sensación de pánico.

 

 

Yo tenía alrededor de 29 años. Aquí en esta habitación, cuando me acostaba a dormir, empezaba a sentir un hormigueo en los pies, y luego sentía que me subía por las piernas, por el torso, por las manos. También oía un zumbido; como un zumbido de abejas. Era así como empezaban los episodios: sentía el hormigueo... y la energía.

 

Sabía que mi mente estaba despierta, pero mi cuerpo no respondía. Intentaba mover la cabeza de un lado a otro, pero no me podía mover. En ese momento, oía un golpeteo en la ventana y pensaba: "Tal vez es solo una ardilla o un mapache". Pero este ruido tenía un patrón. Sin duda eran golpes. Abría los ojos, miraba por la ventana, y cesaban.

 

Luego de un tiempo comencé a sentir una verdadera presencia. Y sentía que esa presencia estaba a mi lado para sacarme el alma. Me torturaba por las noches, y yo intentaba combatirla, pero mi cuerpo estaba paralizado. Era tan fuerte que me dejaba llevar, y luego me sentía flotando en el aire. Trataba de mirarme, pero solo podía ver una imagen borrosa. Fue así durante años.

 

Cuando quedé embarazada de mi hija, empecé a sentir también que el bebé quería salir. Yo intentaba combatir eso; decía: "No, no". Y me retiraba. Sentía que si me retiraba, eso también se retiraba en dirección opuesta.

 

Ana M.

Elizabeth, New Jersey

 

 

Durante la parálisis, muchas personas dicen sentir una gran presión sobre su cuerpo. En la mayoría de los casos, quienes experimentan este trastorno saben también que es imposible hablar, lo que aumenta la sensación de pánico.

 

También puede provocar, en algunos casos, una sensación de disociación corporal que hace a la persona "flotar" fuera de su cuerpo.

 

 

Siempre tuve problemas con los estados de conciencia. Entrar y salir de estados de conciencia.

 

Cuando era muy pequeña (dos o tres años, todavía en la cuna), había un velador eléctrico de color naranja. Toda la habitación estaba a oscuras a excepción de ese color naranja. De pronto, el cuarto se volvió rojo, y sentí que algo venía a agarrarme. Entonces me acurruqué y me cubrí hasta la cabeza con las mantas. Ese es mi primer recuerdo de una situación aterradora que viví y seguí viviendo.

 

Siempre que me acostaba, me sentía completamente exhausta, casi como recién drogada (estuve internada, así que sé de eso). Era como si me hubieran inyectado: tenía los ojos bien cerrados, la boca bien cerrada y era como si todo se cerrara salvo mi atención, mi conciencia. Y luego podía sentir una vibración a veces tan intensa que me sentía electrocutada. Sin duda era una vibración eléctrica.

 

Empezaba a oír voces, gritos, llantos... toda emoción negativa; todas voces diferentes. Y era entonces cuando el Hombre Sombra se dirigía hacia mí: "Estúpida, estúpida, inservible. Estúpida, estúpida".

 

Parecía una sombra tridimensional, contorneada... perfecta. Caminaba dislocado. Llevaba la vibración consigo; como si esta emanara de él. Y se me acercaba y... yo lo sentía. Y oía...

 

Yo oía todos los ruidos del infierno (no sé de qué otra manera describirlo). Y sentía su horrible vibración. Mi reacción era de huida: intentaba gritar, escapar... Muchas veces la intensidad simplemente continuaba.

 

Estaba muy asustada. Y sentía que aunque gritara, nadie me iba a ayudar. Estaba muy oscuro. Eso en verdad me asustó. Para siempre.

 

Korinne W.

Covington, Kentucky